Capítulo 4, pensamientos, sentimientos

 

        A la mañana siguiente, Sakura se despertó más temprano de lo normal. No había dormido en toda la noche, pensando en que era más fácil irse a vivir a Plutón que obtener un beso de Yukito: ¿cómo iba a hacerlo?

Bajó a la cocina y vio a Touya, quien notó de inmediato que Sakura no había pasado una buena velada y dejó de comer para hablarle:

        - Sakura... ¿estás bien?

        - Sí.

        - ¿Seguro, no te sientes enferma?

        - No, estoy bien hermano, igual que siempre.

        - Bien, pues entonces eres un monstruo- y volvió a comer otro poco- un monstruo madrugador.

 

 

        Ella trató de sonreír, pero en su interior se sentía completamente desdichada: la única manera de sellar a la carta amor era esa, .¿Por qué no podía existir algo más fácil? Sin embargo, si no lo hacía, amor iba a formar todas las parejas que se le vinieran en gana, y eso iba contra los sentimientos de todos... tenía que intentarlo.

 

        - Oye monstruo, ya vámonos, que se me hace muy tarde.

        - Sí, ya salgo- respondió Sakura calzándose los patines- ¡espérameee!

 

        Siguió a su hermano patinando suavemente, y esperando ansiosa el momento en que vería a Yukito. Unos minutos más tarde, lo vieron salir de su casa con una sonrisa amable en el rostro:

 

        - Hola Touya, hola pequeña Sakura.

        - Hola- saludó ella muy tímida.

        - Te ves algo rara hoy, ¿tienes algún problema?

        - No, no es nada- pero no se atrevía a mirarlo a los ojos- estoy bien Yukito, gracias.

       

        La voz de Touya se coló en la conversación:

        - No te preocupes Yuki, debe ser una de esas enfermedades temporales que atacan a los monstruos.

 

        El joven sonrió, pero para su sorpresa, Sakura siguió mirando el suelo sin levantar la vista.

Al llegar al salón, lo primero que hizo fue mirar a Misato: ella estaba tranquila, y sentada en su puesto con la sonrisa de misterio.

 

        - Hola Misato.

        - Hola.

 

        Se quedó mirándola un buen rato, hasta que la misma niña habló:

        - ¿Quieres que haga un acto de magia para tí, card captor Sakura?

        - Ehmm... no es bueno que menciones eso aquí.

        - No te pongas nerviosa amiga, sé perfectamente que se desconoce tu identidad en Tomoeda... pero recuerda, tres días, justo a la medianoche- y volvió a sonreírle.

 

        Después de eso, Sakura se fue a su puesto y saludó:

        - Hola Li.

 

        El muchacho le dirigió una mirada perdida sin responderle.

        - Dije que hola Li...

        - ¿Ah? ¿Me hablas a mi?

        - Pues claro, si no conozco a otro.

        - Ah, si... si, hola.

        - ¿Estás bien?

        - ¿Ah?

        - Mmmmm... bueno, dejémoslo así.

 

        Pasó un buen rato hasta que Shaoran volvió a hablarle:

        - ¿Ya pensaste lo que vas a hacer?

        - Bueno... no mucho, es que está muy difícil. Anoche le conté a Kero todo lo de la carta, y también me dijo lo mismo: que no existe otro método.

        - Entonces...- se detuvo un momento- entonces...

 

        Ella lo miró confundida; no era común que Shaoran se portara de esa manera:

        - Oye Li, tú no estás bien.

        - ¿Mmmm? ¿Por qué lo dices?

        - ¿Te portas así con todos o es sólo conmigo?

        - ¿Ah?- el chico seguía evadiendo las preguntas.

        - ¿Sabes? no me agrada que me hagas esto.

        - ¿Yo?

        - Sí, tú.

        - Pues la verdad, a mí tampoco me agrada que me hagas esto.

        - ¿Qué cosa?- preguntó Sakura extrañada, alegrándose un poco de que Shaoran le hablara en serio.

        - ¿Mmmm? ¿me hablaste?

        - Vaya, qué malo eres...- definitivamente él no estaba dispuesto a seguir con seriedad la conversacion.

 

        Como iba a ser imposible que Shaoran la tomara mucho en cuenta, decidió ir con su amiga Tomoyo:

        - Buenos días Tomoyo.

        - Buenos días Sakura, ¿todo bien?

        - Ah, creo que sí... aunque me pasé toda la noche en vela pensando.

        - Vaya, no deberías preocuparte tanto.

        - Claro que sí, de mí depende el futuro de muchas personas.

        - Quizás tengas razón, pero... ¿has planeado ya cómo te vas a reunir con el joven Yukito?

        - ¿Reunirme con él?

        - Pues claro, si vas a darle un beso tiene que ser en una cita ¿no?

        - Sí, sí... tendré que llamarlo... ¡pero me da mucha pena Tomoyo!

        - Bueno, no debes perder los ánimos, yo misma te ayudaré...- pensó un rato- ¡ya sé! ¿por qué no lo invitas a tomar un helado a la nueva tienda? ¡de seguro le encantará la idea!

        - ¿Tú crees?

        - ¡Claro! el joven Yukito es muy bueno para comer...

 

        Sakura pensó que después de todo, esa no era tan mala idea... es más, ya estaba creyendo que aceptaría de inmediato. De pronto, le dirigió una mirada a Shaoran, el cual seguía pensativo y perdido:

        - Oye Tomoyo, ¿tú sabes qué le pasa a Li?

        - No exactamente Sakura, pero tengo un presentimiento de lo que puede ser.

        - ¿Qué?

        - Pues... ayer, cuando escuchó que tú hablabas del joven Yukito refiriéndote a la persona que amabas, se puso muy triste, y no volvió a hablar de nada. Incluso cuando se marchó a su casa y yo le iba haciendo compañía, lo único que dijo fue : "Sakura nunca me va a querer, ¿verdad Daidouji?" y entonces no supe qué responderle.

        - ¿Él te dijo eso?

        - Sí, aunque al principio ni yo misma me lo creía... pero ya ves Sakura, lo tienes completamente impactado.

        - Entonces, por eso se portó tan raro conmigo cuando llegué... no puede ser.

 

        Se sentó en su puesto y se quedó largo rato reflexionando. Si Shaoran se sentía triste porque ella amaba a Yukito... eso quería decir que lo tenía enamorado, y lo que menos deseaba era lastimarlo; había sido tan bueno con ella todo el tiempo:

        - Oye Li...

        - Qué.

        - Necesito hablar en serio contigo, de veras que es muy importante.

        - ¿Ah?

        - Oh, vamos Li, hazme caso aunque sea por hoy ¿si?

        - Está bien, ¿qué quieres?

        - Bueno... es que Tomoyo me dijo algo, y me gustaría saber si es cierto.

        - Qué.

        - Pues... mira, es que no sé cómo...

        - ¿Que yo pensaba que nunca ibas a quererme?

        - Sí, eso.

        - Tonterías de Daidouji, a mí me gusta una niña muy bonita ¿sabes?

        - Ah- no sabía por qué, pero se sentía decepcionada al no ser el amor de Shaoran- y ¿quién es la afortunada?

        - Es una chica del salón, y la conozco bastante bien.

        - Ya veo, pero si tú no te juntas con ninguna niña del salón Li... ¿cómo puede ser?

        - Me junto contigo.

 

        Sakura se quedó sin respiración; ¿qué acaso no había dicho que no era ella?

        - Oye, no me tomes a la broma.

        - No es broma, te estoy hablando en serio.

        - Pero, pero...

        - Pero nada, ahora debes concentrarte y cumplir tu misión con esa persona.

        - Y tú...

        - Yo me quedaré aquí, ayudándote como siempre... aunque no sea lo mejor para mi corazón.

 

        Sakura se calló, mientras la mente se le llenaba de pensamientos:

        - ¿Estarás bien?

        - Estaré aquí, sólo eso.

        - Bueno... no quiero que dejemos de ser amigos.

        - No pasará.

 

        Ella le sonrió, y extrañamente sintió que el corazón se le apretaba; tenía ganas de llorar.

 

 

 

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