1º parte:

Un día de enfermedad, de risas, y de amor

 

        Eran ya las doce del día en Tomoeda, y todos los niños se encontraban en la clase de lenguaje... bueno, casi todos, porque Shaoran no estaba presente.

 

        - Oye Sakura- dijo Chiharu- ¿tú sabes por qué no vino Li hoy?

        - Pues, no tengo idea, pero en verdad me preocupa un poco... es que él nunca falta.

 

        Tomoyo habló:

        - Pero tienes que recordar que estamos en clase de lenguaje, y como Li detesta el ramo, tal vez decidió quedarse en su casa.

        - No lo creo Tomoyo, Li siempre se presenta, hasta en sus materias más odiadas.

 

        Después de eso, y ya terminada la clase, todos los alumnos se reunieron en el salón para escuchar al profesor Terada:

        - Niños, como ya saben, el día de mañana será el término del festival de primavera, y por eso, quiero que hoy mismo tengamos todo listo para el baile. Les informo que es sólo para los alumnos de la escuela Tomoeda, y cada persona que asista debe estar vestida de gala, llegando aproximadamente a las 9 de la noche. Los organizadores, claro, deben llegar un poco más temprano y luego pueden ir a cambiarse. Y eso es todo alumnos, los espero la noche que viene... con sus respectivas parejas.

 

        Cuando sonó el timbre de descanso, Sakura sacó el teléfono que le había regalado su amiga, y aprovechó para llamar a

Shaoran:

 

        - ¿Hola?- le contestó una débil voz.

        - ¿Li? Soy yo, Sakura.

        - Ah... ehmm- trató de aclararse la garganta- hola, hola.

        - Me parece que no estás muy bien, ¿cómo te sientes?

        - Bien, o al menos eso creo.

        - Pero faltaste a la clase de hoy, a mí se me hace que estás enfermo.

        - Bueno, no del todo, es sólo que tuve unos pequeños malestares en la mañana y decidí quedarme a descansar.

        - ¿Nada más eso?

        - Sí...       

        - Ah, que bueno, me alegra que no haya sido nada malo.

        - Gracias- y se puso coloradísmo, mientras se contentaba de que ella no pudiera verlo.

        - Oye, tenemos que terminar el trabajo de ciencias, ¿estás en condiciones?

        - Tal vez...

        - Es para mañana, pero Tomoyo ya hizo su parte. ¿Te molestaría que yo fuera a tu casa para que lo acabemos?

        - ¿A mi casa?

        - Si no quieres no hay problema...

        - No, puedes venir, de verdad.

        - Bien, entonces, apenas termine la escuela te voy a visitar ¿si?

        - Claro, como quieras.

        - Adiós Li, y cuídate mucho.

        - Lo haré, adiós.

        Colgó el teléfono y se sintió extrañamente feliz: Sakura se había preocupado por él.

 

        A las cuatro de la tarde, Shaoran se despertó sintiendo que su citófono sonaba; debía ser Sakura. Se destapó y vio que todavía estaba en pijama, pues luego de hablar con ella se había vuelto a dormir sin darse cuenta.

       

        - Demonios- dijo, y caminó lentamente a contestar:

        - ¿Diga?

        - Soy Sakura.

        - Ah si, adelante- y presionó el botón para darle paso.

   

        Se dirigió lo más rápido que pudo a su clóset para buscar algo de ropa, y justo en ese momento un dolor muy agudo lo atacó de pies a cabeza. Cayó al suelo, tratando de sujetarse en vano de los muebles que tenía cerca.

 

        Unos minutos después, los golpes en la puerta lo levantaron del piso, y con un gran esfuerzo abrió para recibirla:

        - Hola- le dijo sonriendo a Sakura, pero sus rodillas se debilitaron y cayó sobre la niña:

        - ¡Li!- exclamó ella, intentando sostenerlo- ¿qué te sucede?

        - No, estoy bien- mintió el muchacho, todavía aferrado al brazo de su amiga y sintiendo el dolor con más intensidad.

 

        Ella juntó todas sus fuerzas y lo llevó hasta su cama, recostándolo con delicadeza:

        - Oye Li- le puso una mano en la frente- estás ardiendo en fiebre.

        - No es nada, de veras.

        - No digas una palabra más, cúbrete mientras te traigo una compresa fría.

        - Pero no es necesario, no te molestes.

        - Guarda silencio y descansa- agregó como punto final, mientras se dirigía al comedor.

 

        Volvió con un pañuelo blanco empapado de agua, y lo puso sobre la cabeza de Shaoran:

        - Ay, sí que está muy frío...- comentó éste.

        - De eso se trata tonto, ¿por qué no me dijiste desde antes que estabas enfermo?

        - Es que no quería preocuparte, y además, cuando hablamos no me sentía tan mal.

        - Vaya, que extraño... pero bueno, ahora te puedes dar cuenta de que vivir solo no es lo mejor del mundo.

        - Sí lo es, nadie me molesta, nadie me habla...

        - Nadie te ayuda cuando tienes una enfermedad...

        - Pero eso no pasa casi nunca- trató de defenderse.

        - Quizás, pero de todas maneras necesitas que alguien te cuide.

        - Yo sé valerme por mí mismo- dijo algo enfadado.

        - Ya lo sé, pero me refiero a otra cosa. Haber, dime, ¿quién te va a preparar la cena?

        - Yo...

        - No lo creo Li, en ese estado necesitas de alguien.

        - Pues ese alguien no existe, así que en un rato más me levanto y me preparo lo que quiera.

        - No deberías decir que no existo.

       

        Shaoran la miró perplejo:

        - ¿Qué quieres decir?

        - Que por el día de hoy, me voy a quedar cuidándote hasta lo más que pueda.

        - Mmm...

        - Aunque no te guste la idea ¿me oyes? porque no pienso dejarte solo así como estás.

        - Sigo pensando que no es necesario.

        - Y yo pienso que sí. Ahora mismo te voy a preparar algo de comer, para que tengas fuerzas.

        Se marchó con rumbo a la cocina, mientras el niño pensaba en mil cosas... iba a tenerla en su casa todo el día...

 

        Después de algunos minutos, Sakura telefoneó a su casa para decir que llegaría tarde, pues estaba en la casa de un amigo terminando un trabajo. Luego de colgar, le llevó una bandeja con un poco de comida a Shaoran:

        - Toma, estos fideos son muy livianos, mi hermano me los preparaba cuando yo estaba enferma.

        - Gracias- los probó- están deliciosos.

        - Que bien, ya estaba pensando en que me los ibas a tirar por la cabeza.

        - No podría ser tan mal agradecido contigo- y se sonrojó sorprendido de sus tiernas palabras.

       

        Cuando acabó de comer, se puso a hablar con Sakura acerca del proyecto de ciencias:

        - Me temo que no podré escribir nada, me duele todo el cuerpo.

        - Bueno, no importa, yo lo haré por tí. ¿Recuerdas esa vez que me resfrié justo para el trabajo de propagandas? Tú, Meiling y Tomoyo me reemplazaron, así que ya es mi turno de agradecerte.

        - Si lo prefieres de esa manera...

        - Claro, no hay problema, además tengo algunas ideas en mente. ¡Ah! oye, ¿ya hiciste el retrato para artes?

        - Sí, tengo cinco modelos dibujados.

        - ¿Cinco? Y yo que he gastado todo mi borrador tratando de esbozar uno...

        - ¿A quién estás dibujando?

        - A mi mamá... o bueno, a una de sus fotografías.

        - Tu mamá era una mujer muy bella ¿sabes? es una buena idea retratarla.

        - ¿Y tú? ¿Los cinco modelos son de la misma persona?

        - Sí, pero con diferentes atuendos y expresiones.

        - ¿Puedo verlos?

        - Estee... no, creo que no.

        - Anda, no seas malo, muéstrame lo diseños...

        - De verdad, es mejor que no los veas.

Sakura se volteó y le dio la espalda a Shaoran en señal de enojo, quien no tuvo más remedio que resignarse:

        - Está bien, están en esa carpeta roja.

 

        Ella le sonrió y cogió la carpeta en sus manos, pero al abrirla se llevó una gran sorpresa; en la primera hoja, se veía un hermoso bosquejo de Sakura con su traje de escuela, sonriendo dulcemente:

        - Li, esta... esta soy yo.

        - Sí, que observadora- y miró hacia un lugar donde pudiera ocultar el encedido de su cara.

        - Están muy lindos, de veras... ¿cómo pudiste retratarme si no posé para tí en ningún momento?

        - Te recordaba, aunque me parece que no se iguala mucho...

        - No digas tonterías, es idéntico a mí, es idéntico.

 

        Continuó mirando los dibujos, y los cuatro siguientes la mostraban con un vestido celeste, con el atuendo de barras, con el kimono que había usado atrapando a la carta brillo, y por último, con el traje del juicio final de Yue.

        - No puedo creer que me conozcas tanto Li.

        - ¿Te han gustado?

        - Me han encantado, de verdad.

        - ¿Quieres llevarte alguno?

        - Pues tengo una mejor idea.

 

        Shaoran pareció confundido:

        - ¿Qué sería?

        - ¿Cómo crees que me veo hoy?

        - Eh... no sé.

        - Me gustaría posar para tí ahora mismo, con el uniforme de la escuela.

        - Pero, ya tengo uno de escuela...

        - Sí, pero el que hagas será para mí.

        - Ah, bueno, tienes razón.

        Shaoran sacó todos sus materiales, y para su sorpresa, los horribles dolores habían desaparecido. Sakura se sentó a los pies de su cama, y sonrió de la manera más tierna que pudo.

        Después de casi veinte minutos, el chico tiró la hoja sobre la colcha y suspiró:

        - Ah, no puedo.

        - ¿Por qué?

        - No sé, es que viéndote es diferente, es como, no sé...

        - Mmm- ella pareció algo triste- bueno, no importa, si no quieres.

        - No es que no quiera, es que no puedo, de veras- y para sus adentros- "me desconcentra que me mires con esa cara    tan hermosa".

        - Bien, dejémoslo así, tal vez será para otro día.

        - Pero ¿no estás enfadada?

        - No, claro que no.

    Pasaron horas y horas conversando de todo lo que se les ocurría, desde los misterios de las cartas Clow, hasta cómo cocinar una buena sopa de fideos. Poco a poco, el dolor de Shaoran se fue retirando, y dio paso a una gran cantidad de sonrisas, que por lo general eran poco frecuentes en su cara.

       

        - Li, hoy te has reído mucho.

        - Sí, eso creo- y se sonrojó levemente.

        - Me gusta que estés así, que hayas cambiado aunque sea por este día.

 

        Él trató de cambiar el tema para no sonrojarse más, pero el que sacó fue aún más comprometedor:

        - Oye, ¿tú vas a ir al baile de primavera?

        - Sí, pero cuando encuentre una pareja.

        - ¿Y no que ibas a invitar a esa persona?

        - ¿Te refieres a Yukito? ¿Quién te contó eso?

        - Daidouji...

        - Ah, bueno, no puedo invitar a Yukito, porque el baile es sólo para los alumnos de Tomoeda... y además, no quiero.

Shaoran se sorprendió, y un gusto le recorrió el alma, pero prefirió quedarse en silencio hasta que ella habló:

        - ¿Tú vas a ir?

        - No lo sé.

        - ¿No tienes pareja?

        - No, pero puedo conseguirme una en cualquier momento.

        - Vaya, qué humildad...

        - Bueno, es que ya hay muchas niñas que quieren ir al baile conmigo, me lo han dicho.

        - Lo sé, no te preocupes, no estoy insinuando nada.

 

        Después de los últimos instantes que les quedaban juntos, Sakura se despidió:

        - Ah, Li, ya es hora de que me vaya.

        - ¿Ya?

        - Sí, son casi las nueve, y más tarde no podré encontrar un bus para regresar.

        - Ya veo, bueno...- pensó un momento- yo... lo he pasado muy bien contigo este día. Incluso ya no me siento mal.

        - Me alegra. Espero que mañana sí vayas a la escuela ¿bueno?

        - Lo haré, de veras...

 

        Sakura se acercó al rostro de Shaoran y le besó la mejilla suavemente:

        - Que estés bien...

        - ...

 

        Y la vio alejarse detrás de la puerta, mientras se ponía rojo y el corazón le daba saltos de alegría... tal vez mañana le llevara el dibujo que le había pedido... tal vez mañana le pediría que fuera su pareja de baile... tal vez mañana le diría cuánto la quería.

 

 

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