
VIII
Sentimientos no correspondidos
Nota: capitulo contado por Hikari Aino
Estaba frente a la ventana mirando hacia el jardín, me había librado de las hermanas de Shaoran, me sentía mal, ya no quería estar ahí, ya no quería mirar los ojos de Clow que adivinaba cada uno de mis pensamientos y sentimientos que me estaban volviendo loca ¿en que momento un simple juego se había convertido en toda una realidad? Aun podía recordar ese día en que la voz de ese joven me saco de mi aburrimiento, recordando cada una de sus palabras “ayúdame... ve a Honk Kong y atrae a la guardiana de las cartas”, era increíble, la única manera que se me había ocurrido de ingresar a la casa Li fue con un compromiso con el menor de los hijos de Ieran Li ,sabia que era peligroso inmiscuirme en los asuntos de la familia de Clow pero al mirar los ojos de Shaoran y sentir ese sentimiento que era totalmente nuevo para mi decidí arriesgarme, después de todo no era mas que un simple juego, en cualquier momento podría dejarlo... pero al estar en la ventana, mirando como el la abrazaba, no pude mas que sentir que esto se me había salido de control. Había sido todo culpa de Clow, si el no hubiera dicho todo estaba segura que Shaoran habría sido mío para siempre.
No quise seguir mirando, él no era mío y jamas lo seria, había perdido por primera vez en uno de mis juegos. Me dirigí a la cama y por primera vez, después de milenios, yo, la gran hechicera Hilde dejo escapar sus lágrimas por un hombre que jamas la amaría y que era posible que la odiara con todo su corazón. Mi corazón estaba roto y mi vida se había terminado ¿para que seguir ahí? Después de todo mi misión en la casa Li ya había terminado, ya había traído a la dueña de las cartas y hasta la misma reencarnación de Clow ¿qué me detenía ahí? Solo era cuestión de deshacer el hechizo y hacer que todos me olvidaran.
Con tristeza, limpiando mis lágrimas me dirigí a la puerta pero alguien me detuvo. Ahí estaba el mismo chico que me había pedido ayuda, sentado en la mecedora de madera junto a la ventana.
-¿qué haces aquí?
-te agradezco tanto tu ayuda Hilde
-vamos no vengas a burlarte de mi...
-¿ya te vas?
-ya termine, aquí esta ella y los dos ya están juntos
Voltee la mirada hacia otra parte cuando dije estas palabras.
-aun no es tiempo de que te vayas... las cosas aun están comenzando... Ella esta confundida y creo que es por mi culpa
-crees que me importa
Abrí la puerta de mi habitación lista para marcharme en la oscuridad que comenzaba a matizar el lugar con sus sombras que llenan de misterio todo lo que tocan, pero fui detenida por el chico que ahora estaba frente a mí.
-crees que no se que es lo que esta pasando... yo soy quien siento las latidos de cada corazón... yo soy quien siente como se rompe con la mortal separación
-déjame en paz, es tan incoherente lo que dices
-esta es mi ultima oportunidad Hilde, yo desapareceré si no guías por el camino correcto...
-¿por qué no me dejas en paz? Estoy harta de este juego y además ya lo descubrieron todo... me marcho, además no me divertí nada... esto fue una tontería
Camine unos cuantos pasos por el pasillo que dejaba escapar de vez en cuando un rechinido por mis pasos ligeros.
-lo amas...
Escuche de repente, retumbo en toda la casa como en cada rincón de mi cabeza, regrese corriendo por mis pasos entrando a mi habitación, donde solo estaba la ventana abierta dejando entrar el viento nocturno, él ya no estaba pero me había dado la razón para quedarme en la casa Li, me había dado la respuesta a esa pregunta que no me dejaba y me estrangulaba quitándome la vida.
-¿lo amo?... ¿es acaso eso lo que me hace perder el juego?
Cerré los ojos, suspirando con profundo temor mientras la calma comenzaba a abrazarme. El juego se terminaría pronto y yo era la perdedora, pero no me importaba, todos esos celos y temores muy pronto desaparecerían al no dejar que ese chico extraño desapareciera.
Me recosté mirando al techo, escuchando el sonido de los grillos que cantaban su canción nocturna para la vanidosa luna que brillaba, regalando a todos sus rayos plateados que anunciaban que esa noche las cosas en la vida de Hilde habían cambiado para siempre.
Cerré los ojos, sintiendo como la delicada sabana del sueño comenzaba a cubrirme, escuche como el susurro del viento me llevaba al mundo del sueño que me haría recordar cosas que yo ya había borrado de mi memoria desde décadas pasadas donde yo en verdad era la hechicera sin corazón.
De repente me remonte a aquellos días donde Clow era el mago que me hacia competencia en todo, como cuidaba de Kerberos y le sonreía a Yue que se sonrojaba un poco mirando hacia otra parte, después me miraba a mi, sentada en la banca de mármol contando tontas historias sobre cosas que no valían la pena <<Hilde ¿qué pasara después de que yo muera?>> cuando me dijo eso, me quede callada mirándolo con sorpresa, tarde en pensar una respuesta, los dos guardianes también habían guardado silencio y un viento helado soplo en el jardín de esa casa que muy pronto quedaría sola bañada por la oscuridad << no pasara nada, porque tu jamas morirás... dime ¿qué haré sin mi mas grande rival?>>. Ahí termino el sueño, cuando el me sonrió con cariño y sinceridad... ese día moriría para dejarme sola por millones de años.
Me desperté con temor al escuchar ruidos en el pasillo, todos murmuraban cosas incoherentes.
-¿por qué recordé esas cosas?
Me dije mientras me levantaba para pegar la oreja a la puerta e intentara saber que era lo que pasaba.
-¿dónde esta Sakura?
Era lo único que alcanzaba a escuchar, suspire, con rapidez me vestí para salir a encontrarme talvez con más problemas. Nadie me hablo, era como si yo ya no existiera mas, Meiling me miro despectivamente mientras subía las escaleras y Shaoran me ignoro por completo sin siquiera mirarme, solo siguió de frente.
-¿por qué aun no te marchas Hilde?
-¿por qué me hiciste esa pregunta en el jardín Clow?
Los dos nos miramos, era como si de nuevo fuéramos aquellos hechiceros que no hacían más que vivir por la magia.
-eres tan extraña... creo que jamas termine de conocerte
-no me he marchado porque aun no he terminado de ayudar a esa persona que requiere de mi
El sonrió, tomando una de mis manos, besando una de mis mejillas.
-¿qué paso después de mi muerte Hilde?
Sentí su mano acariciar la mía.
-los guardianes durmieron y las cartas quedaron guardadas por años... eso paso
-no...¿Que paso contigo después de mi muerte?
Lo mire con sorpresa, mis ojos se llenaron de lagrimas las cuales intente disimular.
-solo me quede sola, intente dormir también pero no pude... solo me sentí sola... te odie con todo mi corazón y después morí... no se cuando realmente
-¿y que haces aquí?
-solo buscando compañía
-¿el amor?
-el amor no es para mi... yo no soy dueña de él
-¿lo dejaras?
-si
-¿y que harás después?
-supongo que morir para jamas volver a tener la oportunidad de vivir... como tu Clow
-no me llames Clow, solo dime Eriol por favor... creo que solo soy parte de él pero jamas seré de nuevo ese mago excepcional
-entonces tu no me llames Hilde, ese nombre me lastima y me hace sentir mal... yo soy alguien como tu Eriol, solo una chica que tiene que soportar ser dos personas en un cuerpo... recordando cosas que me lastiman y sintiendo ahora cosas que me seguirán por siglos
-¿vendrías conmigo?
Trague saliva, bajando la mirada al piso, escuchando los pasos pesados de las personas que subían y bajaban las escaleras desesperados por encontrar a la guardiana. ¿Por qué me decía eso? No sabia que contestar, ya no éramos los mismos pero en ese momento era como si lo fuéramos y como si nos tuviéramos solo a nosotros
-ella fue a buscarlo...
-si, es posible... pero ¿vendrías conmigo?
Suspire regresando la mirada a él que ahora sonreía como aquella tarde el en jardín.
-si
Sonreí, talvez después de todo no había perdido el juego.
-veras que no hay porque sentirse sola... las cosas pasan
-pero esto que siento no pasara
-todo pasa en esta vida querida Hikari, todo pasa y todos tenemos lo que merecemos a su tiempo... serás dueña del amor algún día
Le sonreí con ternura mientras una lagrima recorría el vertiginoso camino de mi mejilla hasta el piso, el acaricio mi mejilla diciéndome con su mirada que pronto seria el momento de que las cosas se pusieron en orden. De la misma manera conteste, caminando por las escaleras como si fuera un fantasma, decidida mire en el pasillo a Shaoran que caminaba lentamente tropezándose algunas veces con sus pies, lo mire entrar en su habitación azotando la puerta con furia.
Sin siquiera tocar la puerta entre haciendo que me mirara con sorpresa y después con un poco de desprecio, baje la mirada con deseos de escapar pero ya era demasiado tarde.
-¿qué haces aquí?
Me pregunto después de que un silencio espectral que inundo la fría habitación que estaba casi a oscuras, a pesar de que las ventanas estaban abiertas, no había notado que ese día estaba con grandes nubarrones ocultando el sol para todos.
-solo vengo a hablar contigo y arreglar las cosas Li
-¿Li? Desde cuando eres tan formal... talvez desde que me has arruinado la vida
-yo no te arruine la vida Li
-claro, tus juegos son tan inofensivos
-tu eres el que no tenia valor de decirle a tu madre la verdad... simplemente para que un juego funcione se necesita de dos o mas y tu quisiste jugar
-claro, cuando una bruja de hechiza es mas fácil jugar... tienes razón
Sus sarcasmos estaban matándome como si fueran cuchilladas atravesándome sin compasión.
-no me digas esas cosas porque yo...
-acaso no soportas perder... pero aquí esas cosas ya se han terminado, le explicare a mi madre y a todos...
-no me importa lo que hagas, yo de todas maneras me marchare muy pronto... solo dejare que él hable con ella
-¿qué dices?
Me miro con sorpresa, por fin había capturado su atención por unos segundos.
-no importa...
-¿hablas de Sakura? ¿Con quien esta?
-con alguien que desea aclarar las cosas de una sola vez
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