Esa noche, parecía aún más fría que las anteriores, pero Sakura y Shaoran no podían doblegarse por eso. Estaban en busca de algo, de una presencia extraña que hace varios días se sentía en la escuela.

        Caminaban lentamente, internándose a través del espeso ramaje del bosque:

        - Shaoran....

        - ¿Qué pasa?- preguntó él muy tranquilo.

        - Mmmmm- Sakura bajó un poco la cabeza- es que... creo que...

        - ¿Qué?

        - Bueno, no sé si tú también puedes sentirlo, pero hace un rato que estoy percibiendo algo muy raro.

        Shaoran se confundió un poco:

        - ¿No será la presencia que estamos buscando?

        - No, no es eso, a mi me parecen como... como..- sus ojos se humedecieron- como fantasmas.

        - ¿Fantasmas? Pero eso no puede ser...

        - Yo lo siento, de verdad... y me da mucho miedo.

        - Vaya, no te pongas así ¿quieres? si el muñeco estuviera con nosotros ahora te diría lo mismo; y a propósito ¿por qué no vino?

        - Ah, últimamente Kero ha estado muy cansado, creo que un poco enfermo.

        - Será de tanto comer...- y sonrió a la chica.

 

        Pero Sakura no podía devolverle la sonrisa, estaba demasiado asustada con las presencias de los espíritus; ¿por qué nada más ella podía darse cuenta de que estaban allí? No iba a soportarlo por mucho tiempo, además era de noche y hacía tanto frío que daba aún más miedo pensar en fantasmas:

        - Shaoran...

        - ¿Ahora qué?- se volteó el chico un poco malhumorado.

        - Es que... ¿no sería bueno regresar a nuestras casas? Ya me está dando sueño.

        - No podemos hacer eso y lo sabes.

        - Pero si han pasado tantos días y la presencia no hace daño en la escuela... tal vez podamos dejarlo para otro día.

        - No lo haremos, si tienes sueño nos quedaremos a dormir aquí.

        - ¿En el bosque?

        - Sí, yo traigo algunas mantas para cubrirnos del clima helado.

        - Pero, mi papá se va a preocupar si no llego...

        - Ay, no seas mentirosa, tú le dijiste que te quedarías en casa de Daidouji ¿o me equivoco?

        - Bueno, pero...

            - No puedo creer que después de tanto tiempo enfrentándote con la magia, seas tan cobarde.

        - ¿Por qué eres tan cruel conmigo?

        - Porque no me gustan las niñas cobardes.

        - Mmmm- lo miró algo enfadada- pues Meiling tiene toda la razón al decir que eres un insensible.

        - Um, que mal, que tristeza tan enorme pesa sobre mí- y comenzó a sacar sus mantas de la mochila.

        Al ver esto, Sakura volvió a desesperarse:

        - Oye, no pensarás dormir en este lugar de verdad ¿o si?

        - Sí, ¿donde más?

        Ella pareció resignarse ante los hechos:

        - Está bien, tú ganas, pero si mañana no vuelvo entera a casa será tu culpa.

 

        Minutos después, ambos se hallaban envueltos en las frazadas tratando de conciliar el sueño... y lamentablemente para nuestra heroína, la presencia de algo espantoso volvió a sentirse, esta vez con una intensidad superior.

        Miró un metro más allá y divisó un bulto rojo que ya dormía como si estuviera en su propia casa; Shaoran. En ese momento Sakura tuvo tanto miedo, que sin pensarlo dos veces fue a despertar a su compañero:

        - ¡Shaoran!-y lo zamarreó violentamente.

        - ¿Mmm? ¿Qué sucede?

        - La presencia, ahora sí es muy potente.

        - Ah, otra vez con eso, ya vuelve a tu saco.

        - No, no puedo, tengo miedo.

        - Vamos, si la presencia fuera tan poderosa como dices, yo también la habría sentido.

        - Pero, pero...

        - Ya basta de tonterías; regresa a tu lugar, tápate bien y cierra los ojos para que puedas dormirte.

        Pero Sakura no iba a hacer eso, claro que no. Con los rápidos reflejos de una excelente deportista, se acostó junto a Shaoran, se cubrió con las mantas rojas, y lo aferró fuertemente por el cuello:

        - No pienso quedarme sola mientras un horrible fantasma trata de maldecirme- y se acomodó a su lado.

        La cara del muchacho tomó un color rojo encendido:

        - ¿Qué crees que haces?

        - Pues lo que te dije, no quiero estar sola en este lugar tan tétrico.

        Shaoran estaba muy confundido; pero aún así no trató de apartarse a Sakura; después de todo: ¿cuándo más la iba a tener tan cerca de nuevo?

        - Está bien, te dejo dormir aquí si me prometes que no le dirás a nadie.

        - ¿Y a quién podría decírselo?

        - Al muñeco, a Daidouji, a Sasaki...

        - Ya no sigas, mañana es sábado y no veré a ninguno de nuestros compañeros, y cuando llegue el tiempo de volver a clases se me habrá olvidado ¿bueno?

        - Bueno...

        Entonces Shaoran intentó hacer algo que sólo se podía concretar en ese momento. Rodeó la cintura de la niña con una de sus manos y se la acercó un poco:

        - ¿Me estás abrazando?- preguntó Sakura con una linda sonrisa, haciendo que Shaoran la soltara en el instante y se pusiera el cuádruple de colorado que la otra vez:

        - No, no, yo... ah, digo... ¿quién querría abrazarte? yo no, claro, claro que no....

        Pero Sakura no le tomó mucha importancia al nerviosismo de su amigo:

        - Oye... quiero que me prometas algo.

        - ¿Qué sería?- ya estaba recuperando su color natural en el rostro.

        - Que pase lo que pase, siempre me vas a cuidar y me vas a proteger.

        - Otra vez con los estúpidos fantasmas...

        - No, no lo digo por eso.

        - ¿Y entonces?

        - Pues una vez me dijiste que podía contar contigo para cualquier cosa ¿no?

        - Ah, ahora entiendo, me pides que te proteja porque estás muerta de miedo, y para eso te sirve lo que me haces prometer.

        - Algo así.

        Como pocas veces, Shaoran sonrió:

        - Te lo prometo.

        Y ella, apretando aún más fuerte el cuello de su camisa, le plantó un beso en la mejilla:

        - ¡Gracias! ^_^

        - Mmm- y si existiera un míltuple, su rostro se habría puesto así de rojo.

 

        A la mañana siguiente, un sol radiante los despertó. Pero además de eso, también una voz muy conocida se hizo presente:

        - ¿Li, Kinomoto?

        Shaoran abrió los ojos y zamarreó a su compañera con espanto: era el profesor Terada. Y eso no era lo peor, pues para sorpresa de los muchachos, el hombre venía equipado con todo el salón del quinto grado.

        - Ah, profesor- balbuceó Sakura- eh... je je.

        - ¿Qué está pasando aquí Kinomoto? ¿Se puede saber por qué estás durmiendo en el bosque con Li en vez de asistir a la excursión escolar de Tomoeda?

        - ¿Excursión escolar?- y miró a Shaoran, quien reaccionó tan veloz como una tortuga:

        - Ah, sí, el día que faltaste organizamos una expedición por Tokio, pero se me había olvidado contarte...

        - Pues que oportuno...

        Y si ya era terrible que todos los niños del salón se estuvieran riendo y cuchicheando, lo que salió de entre la multitud fue el apocalipsis total: Tomoyo y su cámara de video.

        - ¡No, Tomoyo!!- gritó Sakura asustada.

        - Ay amiga, lo siento, pero se veían tan lindos que no pude evitarlo... todo se encuentra una vez más aquí, grabado con el excepcional estilo de Tomoyo Daidouji.

        - Oh, no- susurró Shaoran, y se dejó caer sobre la hierba mojada, mientras sus amigos lo miraban con cara de preguntarle todo cuanto había pasado con la señorita Kinomoto.

       

        Después de un rato, y cuando el profesor Terada había decidido descansar un poco en el bosque, se formaron dos grupos. En uno estaba Shaoran con todos sus amigos, y en el otro Sakura junto a sus inseparables compañeras. Ellas estaban en completo silencio, hasta que la voz de Chiharu se alzó:

        - ¿Y?

        - ¿Y qué?- preguntó Sakura, haciéndose la que no entendía.

        - ¿Qué pasó con Li?

        - Nada, que iba a pasar...

        - Vamos amiga, tú no nos puedes engañar ¿verdad?

        - Sí Sakura- dijo Naoko- cuéntanos qué estabas haciendo en el bosque a esas horas de la noche, y más encima con Li.

        - Ah, pues... lo siento chicas, pero no puedo decirles nada- y miró a Tomoyo, quien inmediatamente comprendió que se trataba de algo relacionado con magia.

        - Vaya, que mala eres- replicó Chiharu, y al parecer todas se quedaron con ganas de saber del asunto.

        En tanto, el pobre de Shaoran estaba siendo invadido por interrogaciones de Yamazaki:

        - Haber Li, empieza a contar la gran hazaña.

        - Ya te dije que no pasó nada.

        - Sí, claro, nada- lo miró perspicaz- así que pasar la noche con una de nuestras compañeras te parece lo más normal del mundo.

        - No he dicho eso, lo que pasa es que ustedes me están interpretando mal.

        - Mmmm, que respuesta tan poco convincente, pero en fin- y el grupo de chicos también se quedó intrigado.

 

        Más tarde, cuando Sakura terminaba su almuerzo y se preparaba para los deberes, sonó el teléfono:

        - Hola, habla Sakura.

        - Ehmm, soy yo, Shaoran.

        - ¡Ah!  ¿qué sucede?

        - Pues, es que pude sentir la presencia del espíritu, hace unos minutos.

        - ¿La sentiste? ¿estás seguro de eso?

        - Sí, muy seguro.

        - ¡Lo ves! ¡Yo te lo dije y no me creíste!

        - Bueno, ahora ya no me caben dudas, pero necesito que nos juntemos.

        - No me digas que otra vez para ir a buscar...

        - Sí, aunque no te guste.

        - Pero Shaoran, ¿qué excusa quieres que le invente a mi papá?

        - ¿No que estaba en una excavación arqueológica?

        - Esteee- otra vez la habían pillado mintiendo para no ir- sí, digo no, lo que pasa es que...

        - Lo que pasa es que la niñita cobarde tiene terror una vez más ¿no?

        - Pues sí, ahora ya no me vas a convencer.

        - ¿Ah no? Bueno, si quieres que ese horrible fantasma te vaya a visitar todas las noches y...

        - ¡Ya basta! No quiero que sigas asustándome...

        - Y entonces ¿qué dices? ¿te animas?

        - Bueno, no tengo más opción que esa.

        - Genial, te espero a las 9 en el parque pinguino. ¡Ah! y dime, ¿cómo ha estado el muñeco, aún enfermo?

        - Pues algo mejor, aunque todavía come poco y se queda dormido a cada momento.

        - Ya veo... bueno, nos vemos.

        - Sí, adiós Shaoran, cuídate.

        - Adiós.

       

        A la hora fijada, los dos chicos estaban en el parque, internándose en las espesuras:

        - Esta vez no dormiremos aquí ¿verdad?- preguntó Sakura algo angustiada.

        - No, no dormiremos, eso nos quita tiempo.

        - ¿Tienes algún plan?

        - Nada en mente, pero creo que con la ayuda de las cartas bastará.

        - Sí, como las tengo que usar yo...

        - No empieces con eso, acuérdate de lo que te prometí anoche.

        Ella le sonrió y le dijo muy de cerca:

        - Gracias Shaoran, eres muy bueno... y muy lindo.

        Acto seguido, el muchacho se puso del color más rojo que pueda haber.

 

        Llegaron hasta un árbol y se sentaron, uno al lado del otro, esperando sentir la presencia en cualquier momento... y luego de unos pocos minutos, se percibió en todo su esplendor. Pero ahora ya no era sólo la presencia, sino que venía acompañada por una tétrica voz que decía:

        - ¿Estás ahí, card captor?

        Sakura palideció y se aferró del brazo de Shaoran:

        - ¿Q- quién, quién e- eres?

        - Soy el espíritu del bosque, el espíritu más poderoso de la Tierra- y rió con una carcajada estremecedora.

        - ¿Qué quieres... de mí?

        - ¿Qué quiero? Pues nada muy importante, creo que sólo necesito... tu vida.

        - ¿Mi vida? ¡ay no!- y se escondió entre las ropas de su compañero- Shaoran, no dejes que me mate.

        - Descuida, yo pelearé con él.

        - Pero ¿y las cartas?

        - No serán necesarias, si de verdad tienes tanto miedo yo lo haré por tí... es una promesa.

        - Shaoran... yo...

        Pero no pudo decir más, el chico se había lanzado en busca del fantasma:

        - ¿Dónde estás maldito? ¡sal de ahí y pelea!

        - Mmm, mocoso engreído, ¿quién te crees que eres, eh?

        - Soy Li Shaoran, y estoy listo para derrotarte.

        - Vaya, pues no te necesito niño, yo deseo la vida de la card captor, no la tuya.

        - ¡Eso jamás!- sacó su espada- dios del rayo ¡ven a mí!

 

        El espíritu rió con una larga carcajada, y antes de que el hechizo de Shaoran pudiera alcanzarle, le lanzó un tornado con llamaradas de fuego desde las sombras, dejándolo herido en el suelo.

        - ¡Shaoran!- gritó Sakura corriendo hacia él.

        - Entrometido- dijo la voz tenebrosa del fantasma- jamás debió intentar darme la pelea... pobre chiquillo imbécil.

        - ¡Cállate!- le contestó la niña con lágrimas en los ojos, viendo que Li estaba muy malherido- ¡el único imbécil eres tú, que te has atrevido a hacerle daño a mi Shaoran! ¡Sabías que él no tenía nada que ver en esto!

        - Pues es culpa tuya, pequeña cobarde, él se arriesgó por tí.

        Sakura se quedó muda; tal vez era cierto... sí, era culpa suya, era culpa suya.

        Comenzó a llorar desconsoladamente, mientras se apoyaba en el pecho del muchacho y le susurraba:

 

        - Perdóname Shaoran, perdóname... si yo no hubiera sido tan cobarde... pero esto no se va a quedar así, te lo juro... vengaré lo que este maldito espíritu te hizo, y ahora ya no tengo miedo- entonces le acercó la boca y lo besó, al tiempo que una  lágrima le caía sobre el rostro.

        De pronto, una luz cegadora cubrió todo el lugar, y como por arte de magia, apareció la figura de Kerberos diciendo:

        - Bien hecho Sakura, bien hecho.

        - ¿Kero? ¿Qué haces aquí?

        - Hago una de las pruebas más difíciles que debes pasar, Sakura, la de enfrentar tus temores y defender lo que amas.

        - ¿Prueba? ¿De qué hablas? ¿Dónde está el espíritu del bosque?

        - No existe, el espíritu era yo.

        - ¿Qué?

        Shaoran se levantó del suelo algo adolorido:

        - No tenías para qué quemarme tan fuerte, muñeco.

        - Era parte del plan ¿no?- y rió, esta vez como el buen Kerochan que era.

        - No estoy entendiendo nada... ¿qué pasa, qué plan?

        Shaoran habló:

        - El muñeco y yo planeamos hacerte una prueba, una prueba de valor. Se suponía que anoche él debía aparecer y pelear contigo, pero el muy tonto se quedó probando suerte en los videojuegos y no llegó... por eso lo intentamos esta noche de nuevo.

        - ¿O sea que tú sabías que era Kero?

        - Mmmm, sí, lo sabía.

        - Ay, no- se tiró al suelo de rodillas- y yo que me puse a llorar por nada... qué malos son.

        - No lloraste por nada Sakura, lloraste por mí.

        Ella se volteó y le dijo:

        - Sí, tienes razón... me alegra que estés bien- y lo abrazó con una clara expresión de cariño. Ahí Shaoran se aprovechó de la ocasión, y nuevamente trató de rodearla con las manos:

        - Ahora no puedes decir que no me estás abrazando- lo sentenció Sakura.

        - Bueno...

        - No te preocupes, me parece algo muy lindo de tu parte. Pero dime, ¿estabas consciente cuando... cuando te di un beso?

        - Ehmm, no querrías saberlo.

        - Por algo te pregunto ¿no?

        - Si tú lo dices... pues sí, estaba completamente consciente en ese momento.

        - Vaya, qué tonto eres, de verdad que tonto.

        - Lo sé, perdóname, es que no podía levantarme ni decirte nada...

        - No te digo tonto por eso.

        - ¿Ah no?- se sorprendió el muchacho.

        - No, lo decía porque estando despierto y con todos tus sentidos en orden, ni siquiera me lo respondiste.

        Shaoran pareció aturdido de pies a cabeza, pero por suerte reaccionó a tiempo:

        - ¿Y si lo arreglamos ahora?

        - No es mala idea- le dijo Sakura sonriendo, y ambos se besaron tan románticamente que el gran Kerberos explotó de ira:

        - ¡Oye mocoso! ¡eso no estaba dentro del plan!

 

        Después de todo, la prueba de valor sacó muchas cosas en claro, convirtiéndose casi en prueba de amor, y el más feliz de todos era Li, que por fin había cumplido su sueño. ^_^

 

Fin ^_^

 

 

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        Nota de la autora: ¿qué les ha parecido mi segundo fic? ojalá les haya gustado, ya que lo escribí con mucho cariño. Y además, les apuesto a que no se esperaban que el lindo Kero tuviera algo que ver ¿eh? ¡los engañé a todos, je je!!

Cualquier opinion es aceptada al siguiente correo: ivonnekitty@hotmail.com, pero no sean tan malitos ¿si?

Atte, Ivonne Kitty.


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